Libros de texto, cuadernos, lápices, tintas y tóner… el material escolar invade los hogares al comienzo del curso escolar. Sin embargo, es necesario ir renovando durante todo el curso el material de papelería escolar que se haya gastado.

Entre toda la oferta de material escolar, la papelería ofrece los artículos ecológicos. Desgranaremos qué son y cuál es su necesidad, para que los padres tengan más elementos de juicio a la hora de la compra. ¿De verdad son productos ecológicos? ¿O es un mito?

¿Por qué existe la papelería escolar ecológica?

Los artículos del material escolar son la herramienta de trabajo de los alumnos. El material escolar facilita su formación académica pero hay otra formación, relacionada con los valores, que deriva del acto de compra. Según se elija un producto u otro, los padres mandan mensajes relacionados con la educación de valores en la infancia.

Uno de los principales valores emergidos en las últimas décadas es la protección del medio ambiente. El respeto por el entorno, la empatía medioambiental y la conciencia de que hay un problema grave que debe corregirse constituyen los fundamentos de este valor personal y cívico.

Los recursos son limitados y hay que reducir todo lo posible tanto los residuos como el consumo de combustibles fósiles. La papelería ecológica no es más que la alternativa sostenible al material escolar convencional.

¿Qué ofrece la papelería escolar ecológica?

Este mercado nace para satisfacer las exigencias de un sector concienciado con el respeto medioambiental. Para estas personas existe un problema y quieren ser parte de la solución. Eligen el material escolar ecológico porque quieren inculcar los valores medioambientales y quieren apoyar a una industria manufacturera que, como ellos, pretende aportar soluciones que beneficien a todos.

Así, la papelería ecológica ofrece artículos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. ¿Qué significa esto? Hay unos factores fundamentales que todo producto ecológico debe respetar.

El origen de la materia prima

Los recursos utilizados para fabricar los artículos de papelería ecológica deben tener un origen sostenible. Puede ser material reciclado como papel, cartón, fibras textiles, maderas y otros recursos desechados a los que se les da una nueva vida.

¿Qué aportan los recursos reciclados? Principalmente, se evita la extracción de materia prima «nueva». La premisa es que no hace falta talar más bosques ni extraer más metales si el material ya está disponible. Además, se evita la acumulación de residuos. En este caso, la idea es que convirtiendo residuos aprovechables en artículos utilizables se reduce la cantidad total de basura contaminante. En definitiva, el material reciclado evita la extracción y reduce los residuos.

Por otro lado, la materia prima puede no ser reciclada, pero sí sostenible. Es el caso, por ejemplo, de la pasta de papel y de la madera procedentes de bosques de cultivo ecológico. La madera es un recurso sostenible (se regenera), pero hay que proteger el bosque virgen silvestre. La silvicultura es la opción más ecológica.

La fabricación de la papelería escolar ecológica

Además de la materia prima, otro pilar fundamental del artículo ecológico es su proceso de fabricación. De poco sirve utilizar recursos reciclados si luego en la fábrica se realizan procesos agresivos y contaminantes.

La elaboración debe seguir unos patrones de respeto medioambiental que están regulados por autoridades nacionales y europeas y por observadores independientes. Estos patrones garantizan la utilización de recursos sostenibles, el uso eficiente de la energía y el agua, la menor emisión de contaminantes y el respeto de las condiciones de trabajo dignas.

La certificación ecológica contra el mito

Muchos desconfían del producto ecológico por sospechar que no es más que publicidad. Esto puede deberse al desconocimiento, pero también a la desconfianza heredada de otros sectores, donde términos como «natural», «artesano» o «casero» se han banalizado hasta no significar nada.

El mercado del producto ecológico es prestigioso. La marca que se venda como «verde» consigue un mayor estatus social. Sin embargo, ante la picaresca la normativa es muy clara: las declaraciones hay que demostrarlas.

Los consumidores comprometidos quieren asegurarse de comprar productos realmente ecológicos. Para garantizarlo, la certificación permite a los fabricantes mostrar su compromiso medioambiental. Algunas de las certificaciones más conocidas y prestigiosas son la Etiqueta Ecológica Europea, Ángel Azul, FSC, Cisne Nórdico, Cradle to Cradle, Ecogarantie o GOTS, entre otros. Los aspectos que tratan son muy diversos, aunque algunas solapan sus ámbitos de actuación.

Los certificados de producción ecológica se obtienen después de un exhaustivo estudio del ciclo de vida del producto realizado por entidades independientes. Este análisis observa desde el origen de la materia prima hasta la última fase previa a la comercialización (e incluso más allá).

En definitiva, los padres concienciados encontrarán productos de papelería escolar ecológica fijándose en los sellos de los certificados oficiales. Así garantizarán que sus hijos forman parte de la red de sostenibilidad medioambiental, al mismo tiempo que les inculcan valores que consideran imprescindibles para su presente y futuro que van más allá del contenido de los libros de textos.

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